Última hora: Meghan Markle pierde la inmunidad real mientras el Palacio da su última palabra: “Me llevaré a Lilibet y Archie para siempre si te atreves a hacer eso…”
En un sorprendente giro de los acontecimientos, el Palacio de Buckingham ha tomado, según se informa, la medida sin precedentes de despojar a Meghan Markle, duquesa de Sussex, de la inmunidad real que le quedaba. Esta drástica medida marca lo que fuentes internas descritas como la “línea final” trazada por la Familia Real tras años de creciente tensión, controversias y relaciones tensas.

Según fuentes del palacio, los miembros de la realeza han decidido que las continuas críticas públicas y la participación mediática de los Sussex han traspasado un umbral irreversible. «Puede que la Reina haya fallecido, pero la institución se mantiene firme», reveló una fuente cercana. «Existe el deber de defender la dignidad de la Corona, y esto se demostró el último recurso».
La decisión de revocar formalmente los privilegios reales residuales de Meghan (que incluían ciertas cortesías diplomáticas y protecciones informales) ha conmocionado a los círculos reales y provocado feroces debates entre los observadores reales y el público por igual.
En un emotivo intercambio privado que posteriormente se filtró a la prensa, supuestamente se escuchó a Meghan advertir a altos funcionarios del palacio: «Si se atreven a hacer eso, les quitaré a Lilibet ya Archie para siempre. No los volverán a ver». Estas palabras han reavivado la preocupación por la ya frágil relación entre el príncipe Harry y su familia, especialmente dado el supuesto deseo del rey Carlos III de mantener algún tipo de relación con sus nietos.
Los expertos legales sugieren que la retirada de cualquier inmunidad diplomática o real podría tener consecuencias significativas para Meghan, en particular en lo que respeta a posibles demandas o investigaciones relacionadas con su período como miembro de la realeza. Sin embargo, los expertos en derecho constitucional también advierten que gran parte de la “inmunidad real” de la que se habla a menudo en la prensa es más consuetudinaria que legal, lo que significa que sus efectos prácticos pueden ser limitados, pero su simbolismo es poderoso.
La reacción del público ha sido profundamente dividida. Muchos partidarios de Meghan argumentan que ha sido injustamente atacada y sometida a un escrutinio implacable y racismo desde que se unió a la Familia Real, y que esta última medida es un ejemplo más de cómo una institución antigua intenta silenciar a una mujer moderna e independiente. Sin embargo, los críticos la consideran necesaria desde hace tiempo, insistiendo en que sus repetidas entrevistas y proyectos comerciales han dañado la reputación de la monarquía.
El príncipe Harry, por su parte, se dice que está “devastado” por el giro de los acontecimientos. Amigos de la pareja afirman que se debate entre su lealtad a Meghan y su anhelo de superar la ruptura con su padre y su hermano. Un confidente cercano comentó: “Harry siempre tuvo la esperanza de que hubiera una salida. Esto lo hace casi imposible”.
Mientras tanto, el Palacio de Buckingham se ha negado a hacer declaraciones oficiales, manteniendo su política tradicional de gestionar los asuntos familiares en privado. No obstante, fuentes confirman que el Palacio considera haber agotado todos los intentos de reconciliación y cree que esta medida era necesaria para proteger la integridad de la monarquía.
Ante la mirada mundial, una cosa está clara: la ruptura entre Meghan y la Familia Real nunca ha sido tan profunda. Queda por ver si esto marca el punto de quiebre definitivo o si es solo un capítulo más en una saga ya de por sí turbulenta.