La disputa real que lleva años gestándose parece estar reavivándose, con nuevas especulaciones en torno al futuro de los títulos de duque y duquesa de Sussex.
Según informes de finales de 2025, incluidos los de RadarOnline y otros medios, Meghan Markle está “preocupada y desafiante” ante el temor de que el príncipe William intente despojarla de su título de duquesa de Sussex una vez que ascienda al trono. Fuentes internas citadas en estos artículos sugieren que la exactriz ha consultado con expertos legales y está preparada para luchar contra cualquier intento de este tipo. Una fuente anónima le atribuye la frase: “Nadie me va a quitar mi título de duquesa”. Esta narrativa presenta el título no solo como una cortesía, sino como un elemento central de su identidad personal, la imagen familiar del príncipe Archie y la princesa Lilibet, y la base de sus proyectos comerciales tras dejar la realeza, incluidos los proyectos de Netflix y su marca de estilo de vida As Ever.
Esta oleada de rumores surge tras la decisión del rey Carlos III en octubre de 2025 de retirar formalmente al príncipe Andrés los títulos y honores reales que aún conservaba, reduciéndolo a Andrés Mountbatten-Windsor, en lo que muchos interpretaron como un paso hacia una monarquía más austera. Se dice que el príncipe Guillermo apoyó esta medida, y algunos analistas especulan que podría impulsar reformas similares para otros miembros de la realeza que no desempeñan funciones oficiales, incluidos los duques de Sussex, para proteger la reputación de la institución en medio de las tensiones familiares.
Los duques de Sussex siguen utilizando el apellido «Sussex» tanto en el ámbito personal como profesional, y Meghan lo menciona como su apellido familiar compartido (como se muestra en su serie de Netflix «With Love, Meghan»). La relación entre el príncipe William y la pareja sigue siendo distante, sin indicios de reconciliación, pero la información fidedigna se centra en las especulaciones más que en acciones concretas.
Recientes contraargumentos incluso sugieren que el príncipe William podría, en última instancia, conservar los títulos, al considerar que la marca Sussex se ha debilitado y ya no representa una amenaza significativa tras la finalización de acuerdos importantes como su contrato con Netflix. Como señaló un observador de la realeza, despojar a la pareja de sus títulos podría ser contraproducente, generando simpatía o nuevos titulares.
Por ahora, la “guerra legal sin precedentes” se mantiene firmemente en el terreno de las conjeturas periodísticas. Si surgieran novedades verificables —como proyectos de ley, declaraciones oficiales o documentos presentados— la historia podría cambiar rápidamente. Hasta entonces, el silencio del Palacio de Buckingham y la ausencia de registros judiciales hablan más alto que las fuentes anónimas. El futuro de la monarquía bajo el reinado del rey Guillermo es un tema que queda por resolver.