Casi 27 años después de la prematura muerte de la princesa Diana, el Dr. Monsef Dahman, el cirujano francés que trabajó incansablemente para salvarle la vida aquella fatídica noche en París, ha alzado la voz, ofreciendo detalles escalofriantes que han conmocionado al público. El Dr. Dahman, que entonces tenía 33 años y era cirujano general de guardia en el renombrado Hospital Pitié-Salpêtrière, recordó vívidamente los momentos vividos el 31 de agosto de 1997.

El relato del doctor, que permaneció en silencio durante mucho tiempo, viene como un crudo recordatorio de la tragedia que conmocionó al mundo. El Dr. Dahman contó que fue llamado de urgencia a la sala de emergencias para atender a una víctima de alto perfil de un grave accidente automovilístico. Solo al llegar se dio cuenta de que la paciente en la camilla no era otra que Diana, Princesa de Gales. La gravedad de la situación se hizo evidente, ya que Diana se encontraba en estado crítico, sufriendo lesiones internas catastróficas.
Según el Dr. Dahman, Diana ya estaba siendo reanimada cuando él llegó. Los primeros procedimientos para estabilizarla fueron intensivos, con intervenciones tanto internas como externas para controlar la hemorragia masiva. El equipo médico, decidido y esperanzado, perseveró sin descanso en sus esfuerzos por salvar a la princesa. A pesar de sus mejores esfuerzos y de la aplicación de masaje cardíaco durante más de una hora, el estado de Diana empeoró. La gravedad de sus lesiones, especialmente la rotura de una vena cerca del corazón, impidió que su cuerpo respondiera eficazmente al tratamiento.
El Dr. Dahman expresó el profundo impacto emocional que esta experiencia tuvo en él, enfatizando que fue una noche traumática que lo ha marcado desde entonces. Reiteró que se tomaron todas las medidas médicas posibles, afirmando: “Luchamos con todas nuestras fuerzas, lo intentamos todo, muchísimo”, para salvar a la querida princesa. El relato del cirujano ha reavivado la emoción pública y ha vuelto a poner de relieve el heroísmo y el dolor vividos en la sala de emergencias aquella noche.
El relato sincero del cirujano no solo ha reafirmado el dolor colectivo, sino que también ha puesto de relieve la absoluta dedicación de los profesionales médicos que, contra todo pronóstico, hicieron todo lo posible por evitar una pérdida tan trágica. Esta revelación, tras décadas de silencio profesional, aporta claridad y un recordatorio conmovedor del profundo impacto que la vida y la muerte de Diana tuvieron en el mundo. Los recuerdos del Dr. Dahman se erige ahora como testimonio de aquella lucha desesperada por salvar a la Princesa del Pueblo, una batalla que, si bien finalmente se perdió, no estuvo exenta de un inmenso esfuerzo y una profunda entrega.