
Antes de darse la vuelta por varios segundos, reuniendo fuerzas para continuar. Los testigos describieron el aire como “cargado de miedo”. Los guardias del rey se quedaron paralizados, e incluso la prensa bajó las cámaras. Finalmente, Carlos volvió a hablar, con la voz quebrada por la emoción: “Mi esposa ha enfrentado un gran dolor y coraje en los últimos días. Su salud ha empeorado. Los médicos han hecho todo lo posible… pero esta noche, debo pedirle al pueblo de esta nación que rece por ella”.

La multitud se quedó boquiabierta. Algunos asistentes comenzaron a llorar, mientras que otros susurraban que este debía ser el trágico final de la larga y privada lucha contra la salud de la Reina, una lucha que se había ocultado cuidadosamente al público durante meses. Dentro del Palacio, se decía que el príncipe Guillermo y la princesa Ana lloraban a mares, mientras que el príncipe Harry, informado en California, estaba, según se informa, “devastado” y se preparaba para volar a casa de inmediato.
Un emotivo asistente real declaró a la BBC momentos después: «El Rey no quería ocultarlo más. Dijo que el pueblo merecía la verdad, aunque le destrozara». Se cree que la Reina Camila había sido hospitalizada discretamente a principios de semana tras una repentina emergencia médica. Fuentes cercanas al palacio revelaron que su estado «se deterioró rápidamente de la noche a la mañana», lo que llevó al Rey Carlos a cancelar todos los compromisos reales y a permanecer a su lado. Multitudes comenzaron a congregarse frente al Palacio de Buckingham inmediatamente después del anuncio, depositando flores y encendiendo velas. Un doliente susurró entre lágrimas: «Ella lo apoyó cuando el mundo dudó de su amor… Ahora, él la apoya». El Palacio no ha emitido un comunicado médico oficial, pero un portavoz confirmó que «la situación sigue siendo extremadamente delicada» y que los médicos están haciendo todo lo posible. Esta noche, las últimas palabras del Rey aún resuenan en Gran Bretaña: «Pase lo que pase… ella siempre será mi fuerza, mi corazón y mi Reina».