El ex amante de la princesa Diana, James Hewitt, revela secretos: Carlos supuestamente le dijo que se callara.
Casi tres décadas después del trágico accidente de París que cobró la vida de la princesa Diana, su ex amante, James Hewitt, ha presentado declaraciones que podrían, en sus palabras, “aclarar los misterios” en torno a su último encuentro privado antes de su muerte. Sin embargo, sus revelaciones han provocado fuertes reacciones del rey Carlos, quien, según se dice, le instó en privado a guardar silencio.

Hewitt, exoficial de caballería que mantuvo una relación bien documentada con la difunta princesa a finales de los años ochenta y principios de los noventa, afirma que él y Diana mantuvieron un discreto último encuentro pocas semanas antes de su desafortunado viaje a París. En una inusual entrevista, Hewitt sugirió que la conversación abordó miedos personales, conflictos privados y planes que «podrían haber cambiado el curso de los acontecimientos» de haberse hecho públicos en aquel momento.
“No estoy aquí para sensacionalizar su memoria”, dijo Hewitt, “pero creo que hay detalles que el mundo merece conocer; no un escándalo, sino la verdad. Diana estaba en un momento de transición y había cosas que quería corregir. Hablamos de eso. Hablamos de sus miedos y de en quién podía seguir confiando”.
Aunque Hewitt se abstuvo de compartir detalles de la conversación, fuentes cercanas al palacio afirman que su decisión de hablar ha inquietado a ciertos círculos reales. Según una fuente, el rey Carlos reaccionó públicamente con su habitual moderación, pero se cree que envió un firme mensaje privado: «Dejen descansar a Diana. Hay cosas que es mejor no decir».
La tensión subraya el delicado equilibrio que la monarquía ha buscado mantener en torno al legado de Diana. Su vida y su muerte siguen siendo objeto de intensa fascinación pública, pero el palacio ha preferido durante mucho tiempo evitar reavivar la especulación, sobre todo cuando involucra a personas ajenas al círculo real inmediato.
Hewitt, sin embargo, insiste en que sus motivos no son el lucro personal ni el escándalo. «He llevado su memoria en silencio durante años», dijo. «Pero creo que algunos mitos necesitan ser aclarados. No por mí, sino por sus hijos, por la historia, para que la verdad sea completa».
La reacción a las declaraciones de Hewitt ha sido rápida y dividida. Algunos comentaristas lo han criticado por remover viejas heridas, mientras que otros argumentan que aclarar los detalles podría ayudar a poner fin a décadas de teorías conspirativas. Las redes sociales estallaron casi de inmediato, con hashtags como #DianaTruth y #JamesHewittSpeaks que se convirtieron en tendencia a las pocas horas de emitirse la entrevista.
Para William y Harry, ambos transitando ahora la edad adulta con el legado de Diana profundamente arraigado en sus roles públicos, los comentarios representan otro recordatorio del impacto perdurable de su madre y el escrutinio persistente en torno a su vida privada.
Es incierto si las afirmaciones de Hewitt darán lugar a más revelaciones. Pero algo está claro: incluso décadas después, la historia de la princesa Diana sigue resonando en la familia real. Y con Carlos, según se informa, instando al silencio, la pregunta persiste: ¿se desvanecerán estos secretos discretamente o acabarán siendo públicos?