En sus últimos días, el rey Carlos firma un decreto que otorga a Meghan y Lilibet nuevos títulos reales — Camilla furiosa: “¡¿Has perdido la cabeza?!”
En una decisión sorprendente que ha conmocionado a la realeza, el rey Carlos III, en lo que según fuentes podría ser uno de sus últimos actos oficiales, firmó un decreto real que otorga nuevos títulos a Meghan Markle y a su hija, la princesa Lilibet Diana. Esta decisión sin precedentes no solo ha reavivado el debate público, sino que, según se informa, también ha provocado la furia en la familia real, en particular en la reina Camila.

Según fuentes cercanas al palacio, el rey Carlos, ahora cada vez más frágil debido a sus continuos problemas de salud, firmó el decreto discretamente la semana pasada. El documento reconoce oficialmente a Meghan Markle con el título de “Princesa Meghan de Sussex”, un estatus al que había renunciado tras retirarse de sus deberes reales en 2020. Más sorprendente aún, eleva a la joven Lilibet a “Su Alteza Real la Princesa Lilibet de Sussex”, a pesar de la tensa relación de la pareja con la monarquía.
Fuentes cercanas al Rey afirman que la decisión fue profundamente personal. «Carlos es consciente de su tiempo limitado», declaró un alto funcionario. «Quiere sanar viejas heridas y asegurarse de que su legado incluya la sanación de la división familiar, especialmente para sus nietos». La medida se considera un intento de reconocer tanto la herencia real de Lilibet como el deseo del Rey de lograr la reconciliación antes de que sea demasiado tarde.
Sin embargo, no todos comparten su opinión. Se dice que la reina Camila reaccionó con visible ira al enterarse del decreto. “¡¿Se han vuelto locos?!”, supuestamente gritó durante una discusión a puerta cerrada en Balmoral. Según testigos, cree que la decisión socava la monarquía y premia lo que considera un “comportamiento desleal”.
Camilla ha sido escéptica con Harry y Meghan desde hace tiempo, sobre todo después de sus explosivas entrevistas y docuseries de Netflix. Otorgarles a ellos o a sus hijos privilegios reales adicionales era, en su opinión, cruzar la línea. «Así no funciona la monarquía», dijo un confidente real. «Camilla cree que esto sienta un precedente peligroso: se puede criticar públicamente a la institución y aun así recibir títulos y honores».
El príncipe Guillermo y la princesa Catalina no han hecho declaraciones públicas, pero fuentes cercanas sugieren que la noticia los tomó por sorpresa. Si bien Guillermo apoya en principio a su padre, existe la preocupación de que esta decisión pueda tensar aún más las relaciones entre los Sussex y el resto de la familia.
Mientras tanto, la reacción pública ha estado dividida. Algunos elogian la decisión del Rey como un gesto de paz y amor, especialmente hacia sus nietos. Otros la ven como una señal de debilidad, argumentando que los títulos reales deben obtenerse mediante el servicio, no solo por lazos familiares.
Mientras el rey Carlos lucha contra su enfermedad, este acto bien podría definir su último capítulo. Queda por ver si unirá más a la familia o la distanciará aún más. Lo que está claro, sin embargo, es que el futuro de la monarquía sigue estando determinado no solo por la tradición, sino por las profundas complejidades humanas de la Casa de Windsor.