El mundo observó con incredulidad cómo el príncipe Guillermo, heredero del trono británico, salía furioso del Tribunal Superior de Londres esta mañana, pálido y con la mandíbula temblando de furia. Momentos antes, los representantes legales reales habían presentado resultados de ADN que, según se dice, “aclaran décadas de especulación” en torno a su difunta madre, la princesa Diana; resultados que Guillermo se negó a creer.
Los testigos describieron la escena como “caótica” y “diferente a todo lo visto del futuro rey”. Los guardias intentaron contenerlo mientras golpeaba la mesa de la sala con la mano, gritando entre lágrimas: “¡Mi madre no mintió! ¡Nunca mintió!”. La sala se llenó de asombro. Las cámaras captaron a la princesa Kate de pie cerca, visiblemente conmocionada, susurrando: “Guillermo, por favor, aquí no…”. Pero las emociones de Guillermo ya no pudieron contenerse. El juez pidió orden, pero la sala estalló en susurros. Los informes sugieren que los documentos de ADN…
—sellado durante más de 25 años— podría estar relacionado con antiguas dudas sobre el linaje real. Funcionarios del palacio se negaron a hacer comentarios, pero una fuente cercana declaró a la prensa: «Guillermo se siente profundamente traicionado. Cree que estos resultados forman parte de algo mucho más oscuro: un intento de reescribir la historia y empañar el legado de su madre». Tras salir de la sala del tribunal, se vio a Guillermo solo bajo la lluvia, negándose a subir al coche real. Las cámaras lo captaron murmurando en voz baja: «

Me dijo la verdad antes de morir… y lo demostraré. En toda Gran Bretaña, la opinión pública ha quedado conmocionada. Las redes sociales se han inundado de mensajes de apoyo a Guillermo, llamándolo “el verdadero hijo de su madre”. Mientras tanto, el Palacio de Buckingham guarda silencio, un silencio que solo aviva el fuego.