La reacción emocional del rey Carlos. Lo que asombró a los observadores, incluso más que el nacimiento en sí, fue la reacción personal del rey Carlos. En una declaración improvisada ante un selecto grupo de periodistas, el rostro del monarca se describió como “radiante de alegría”. “Este niño es una bendición”, declaró con cariño. “Pero aún más, este es un momento de sanación. Deseo anunciar, con toda sinceridad, mi perdón a Meghan. Ella es y siempre será un miembro querido de esta familia”.

Una reconciliación sorprendente. El anuncio ha sido aclamado como un punto de inflexión en la a menudo tensa relación entre los Sussex y el resto de la Familia Real. Tras años de titulares llenos de división, críticas y distanciamiento, las palabras del rey Carlos se interpretaron como un gesto radical de reconciliación. Los comentaristas de la realeza destacaron la carga simbólica del momento. «Nombrarla ‘Futura Reina’ no es un acto constitucional formal», declaró la analista real Eleanor Hughes, «pero conlleva un enorme poder emocional. Es la forma en que Carlos abraza a Meghan no solo como esposa de Harry, sino como parte esencial del futuro de la monarquía».
Reacción pública. En todo el Reino Unido y la Commonwealth, la reacción fue abrumadoramente positiva. Los simpatizantes elogiaron la amabilidad del Rey y la resiliencia de Meghan. Una mujer a las afueras del Castillo de Windsor expresó el sentimiento de muchos: “Este es el final feliz que todos estábamos esperando. Un nuevo bebé, perdón y una familia unida de nuevo”. Líderes internacionales también extendieron sus felicitaciones. Llegaron mensajes de la Casa Blanca, los países de la Commonwealth y organizaciones benéficas asociadas desde hace tiempo con la labor humanitaria de Meghan.