Harry arremete: «¿Padre, te has vuelto loco?». La furia estalla cuando el rey Carlos le entrega la corona de Diana a Carlota en lugar de a Lilibet. «¡Esa corona es de mi hija!».
Un nuevo escándalo real se está desatando tras los muros del palacio, y esta vez, es profundamente personal. Según informes, el príncipe Harry está “furioso y desconsolado” tras enterarse de que el rey Carlos ha decidido ceder la icónica corona de la princesa Diana a la princesa Charlotte, hija del príncipe Guillermo, en lugar de a la propia hija de Harry, la princesa Lilibet Diana.

La decisión ha provocado una feroz respuesta de Harry, quien supuestamente confrontó al Rey en una acalorada llamada privada, exigiéndole una explicación. Según fuentes cercanas a la realeza, se escuchó a Harry gritar: “¡Padre, te has vuelto loco! ¡Esa corona es de mi hija!”.
En el centro de la controversia se encuentra la tiara Spencer, el impresionante tocado que lució la difunta princesa Diana el día de su boda en 1981 y que atesoran los seguidores de la realeza de todo el mundo. Muchos creían que algún día pasaría a manos de una de sus nietas, siendo la princesa Lilibet la heredera natural, dado su nombre y su conexión directa con el legado de Diana.
Sin embargo, según se informa, el rey Carlos dejó de lado consideraciones emocionales en favor de la “tradición real y la visibilidad futura” y finalmente eligió a la princesa Charlotte, tercera en la sucesión al trono y que se espera que tenga un papel público destacado en el futuro.
El comentarista real James Hargrave señaló: «Esta no fue simplemente una decisión sobre joyas. Es un acto simbólico que refleja la postura actual de la familia real y, quizás, la dirección que el rey Carlos prevé para ella».
Pero para el príncipe Harry, la decisión se interpreta como otro doloroso recordatorio del creciente distanciamiento de su familia con la monarquía desde su partida y la de Meghan Markle en 2020. “Esto le resulta muy personal”, declaró una fuente cercana a los Sussex. “Lilibet recibió su nombre en honor a la Reina y a Diana. Que la hayan ignorado así es devastador”.
La noticia llega en un momento en que las relaciones entre Harry y el resto de la familia real siguen siendo tensas. Si bien los Sussex han reconstruido su vida en California, los lazos emocionales —y las heridas— con su pasado real siguen latentes.
Los partidarios de la princesa Carlota argumentan que, como hija del futuro rey, representa la continuidad de la monarquía en su forma tradicional y es más probable que use la corona en ceremonias de estado y futuras funciones reales. Sin embargo, otros ven la decisión como un desaire basado en la política y no en la justicia.
Las redes sociales se han desatado con el debate, con hashtags como #JusticiaParaLilibet y #ControversiaDeLaCorona que son tendencia mundial. Los observadores de la realeza están divididos: algunos elogian al rey Carlos por mantener el protocolo, otros lo critican por distanciarse de su nieta menor.
En cuanto a Meghan Markle, no ha hecho ninguna declaración pública, pero las fuentes dicen que está “profundamente decepcionada” y apoya firmemente a su marido.
El Palacio se ha negado a hacer comentarios oficiales, limitándose a afirmar que las decisiones sobre las reliquias reales son “personales, privadas y tomadas con gran cuidado”.
Pero una cosa es segura: el legado de la Princesa Diana continúa proyectando una sombra larga y complicada sobre la Casa de Windsor.