En una sorprendente y persistente afirmación que ha intrigado tanto a los observadores de la realeza como al público en general, Simon Dorante-Day, un australiano, sigue afirmando que es el hijo ilegítimo del rey Carlos III y la reina Camila. La historia de este hombre de 57 años se remonta a décadas atrás, pero los acontecimientos recientes han reavivado el interés. Nacido el 5 de abril de 1966 en Gosport, Portsmouth, Reino Unido, Dorante-Day fue adoptado por Karen y David Day cuando tenía solo ocho meses. Cabe destacar que sus abuelos adoptivos, Winifred y Ernest Bowlden, tenían vínculos directos con la casa real británica; Ernest incluso recibió una Medalla al Servicio Imperial por su trabajo con la Reina Isabel II y el Príncipe Felipe. Dorante-Day afirma que su abuela le dijo varias veces que era hijo de Carlos y Camila, un secreto guardado herméticamente en el seno de la familia.

La cronología que traza Dorante-Day es curiosa: afirma que el rey Carlos y Camila comenzaron su relación en 1965, un año antes de su nacimiento. Sostiene además que durante ese período, Camila desapareció misteriosamente de la vista pública durante al menos nueve meses, mientras que Carlos fue enviado a Australia, aparentemente para desviar la atención. Dorante-Day también señala inconsistencias en su certificado de nacimiento, como el hospital que figura como su lugar de nacimiento, en el que, según afirma, no se realizaban partos en ese momento. Según él, estos detalles respaldan la teoría de que los nombres que figuran en el documento son ficticios, creados para ocultar sus verdaderos orígenes reales.
Dorante-Day ha expresado abiertamente su deseo de reconocimiento y justicia, y ha buscado incansablemente vías legales para obligar al rey Carlos III y a la reina Camila a someterse a pruebas de ADN. En un giro dramático en febrero de 2024, Dorante-Day reveló sus planes de ponerse en contacto con el príncipe Harry, con el objetivo de conseguir una prueba de ADN de él. Afirmó que una fuente fiable sugirió que el príncipe Harry podría estar dispuesto a ayudarlo en su búsqueda de respuestas. Dorante-Day enfatizó su determinación y señaló que no escatimaría esfuerzos para demostrar su conexión con la monarquía británica. Su forma de ponerse en contacto con Harry subraya la creencia de que el duque de Sussex, conocido por su tensa relación con la realeza, podría ser más comprensivo o estar más abierto a facilitar dicha prueba.
A pesar de la incesante persecución de Dorante-Day y de la cobertura mediática que ha rodeado su historia, la familia real británica ha permanecido en silencio. No se ha hecho ningún comentario público ni se ha reconocido nada al respecto. Esta falta de respuesta ha alimentado la especulación y ha dejado a muchos preguntándose qué podrían estar intentando ocultar los miembros de la realeza, si es que hay algo que quieran ocultar. Las afirmaciones de Dorante-Day han atraído una gran atención, con debates que van desde el escepticismo hasta la genuina intriga sobre las implicaciones que tendrían si se demostrara que son ciertas.
La situación sigue sin resolverse, pero Dorante-Day no se deja intimidar por su misión. Su historia ha cautivado a una audiencia global, encarnando temas de misterio, identidad y la búsqueda de la verdad contra adversidades abrumadoras. Independientemente de que alguna vez salgan a la luz pruebas concretas o no, la lucha de Simon Dorante-Day por el reconocimiento sigue siendo un capítulo dramático en la saga en curso que rodea a la familia real británica. Por ahora, el mundo observa cómo Dorante-Day intenta convertir los rumores y las especulaciones en pruebas irrefutables de su supuesto linaje real.