La princesa Ana anuncia el fallecimiento de la duquesa de Kent.
La Familia Real Británica ha iniciado un periodo de luto oficial tras el anuncio del fallecimiento de Catalina, duquesa de Kent. La triste noticia fue comunicada formalmente por la princesa Ana, princesa real, en un emotivo comunicado emitido esta mañana desde el Palacio de Buckingham. La duquesa, conocida por su profunda elegancia y décadas de servicio discreto, falleció en paz en su residencia a los 93 años, rodeada de su familia.
Un legado de compasión y servicio.
En su homenaje oficial, la princesa Ana destacó la singular contribución de la duquesa a la monarquía y a la nación. «La duquesa de Kent fue una figura de inmensa bondad y dedicación inquebrantable», declaró la princesa real. «Su vida se caracterizó por una humildad excepcional y un profundo deseo de servir a los demás, a menudo lejos del foco mediático».
Katherine Worsley se casó con el príncipe Eduardo, duque de Kent, en 1961, convirtiéndose en un miembro muy querido de la Familia Real. Si bien desempeñó funciones de gran relevancia durante muchos años —sobre todo la de entregar trofeos en Wimbledon, donde su naturaleza empática la hizo muy querida tanto por los atletas como por los aficionados—, quizás fue más respetada por su decisión de reducir sus títulos reales a principios de la década de 2000 para centrarse en su verdadera pasión: la educación musical .
El profesor de música “desconocido”
El anuncio de la Princesa Ana hizo referencia a la notable transición de la Duquesa de la vida real a la docencia. Durante más de una década, la Duquesa impartió clases de música en una escuela primaria de Hull bajo el nombre de “Sra. Kent”.
«Creía que la música era un lenguaje universal capaz de transformar vidas», comentó la princesa Ana. «Su dedicación a la enseñanza infantil no era un pasatiempo, sino una vocación. No buscaba reconocimiento alguno, pues encontraba su mayor alegría en el simple acto de compartir una melodía».
Esta dedicación a las artes se extendió a su mecenazgo de diversas organizaciones benéficas musicales, donde trabajó incansablemente para brindar oportunidades a jóvenes desfavorecidos. Su labor fue un testimonio de su convicción de que el verdadero valor de la monarquía residía en su capacidad para enaltecer al individuo.
Una fe tranquila y fortaleza personal
La duquesa era también una mujer de profunda fe, y se convirtió al catolicismo en 1994 con la aprobación de la reina Isabel II. La princesa Ana señaló que el camino espiritual de la duquesa le proporcionó la fortaleza y la serenidad que caracterizaron sus últimos años. A pesar de afrontar problemas de salud y las inevitables dificultades propias de una larga vida, siguió siendo un pilar fundamental para el duque de Kent y sus tres hijos: George, Helen y Nicholas.
Disposiciones funerarias y de duelo nacional
La noticia ha provocado una oleada de homenajes en toda la Commonwealth. El primer ministro Keir Starmer elogió su “espíritu de servicio”, mientras que el All England Lawn Tennis Club le reconoció el mérito de haber aportado un “toque humano” al escenario más prestigioso de este deporte.
El Palacio de Buckingham ha confirmado que se celebrará un funeral privado en la Capilla de San Jorge, en Windsor, seguido de un servicio conmemorativo más adelante este año para que el público pueda presentar sus respetos. Como concluyó la Princesa Ana en su discurso: «Mientras lamentamos la pérdida de un querido miembro de la familia y un dedicado servidor de la Corona, celebramos una vida vivida con un propósito y una entrega extraordinarios».